La bendición de sentir

Hace unos días, saliendo de mi oficina me encuentro a una persona con la que hemos trabajado desde hace unos años. Le pregunto cómo está la familia y me cuenta, con serenidad, que a su esposa no se la ha ido el cáncer y que no tienen ni cómo enviarla a la ciudad para hacerse tratamientos porque con todos los gastos, no les da. Me dice que su hija de 9 años está mal del corazón y la tienen que operar en la ciudad en las próximas semanas.

Logré mirarlo a los ojos, que se le empezaron a llenar de lágrimas, pero no soltó ni una. Este no es cualquier hombre, es un hombre que trabaja duro por su familia y que trabaja en el campo. Gente que hace un esfuerzo por mandar a sus hijas a estudiar al pueblo más cercano. Llegué a mi casa y me puse a llorar en el mostrador de mi cocina. Me sentí impotente y qué fácil sería que no me importara, que no sintiera tan profundamente como lo siento. Porque, genuinamente, lo siento. Siento que estas cosas les pase a las personas que no tienen recursos y siento tan profundamente, que si yo fuera otra, pensaría que es una maldición el sentir así.

Una vez alguien me dijo que a las personas que se les llena la vida de pruebas, es porque los dioses los están mirando de cerca, los están cuidando, les están dando dificultades porque ellos saben que pueden superarlas…porque en lo difícil está la verdad.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s