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El que más me ha costado

*Este post no pretende ofender a nadie, es totalmente una vivencia personal. 

 

Ni sé cuántas veces lo he comenzado y archivado. Me ha costado tanto escribir esto, y que creo que es porque es algo tan personal que no me termino sintiendo cómoda para que sea público. Todas las letras que escriba salen al mundo en donde millones de ojos pueden leerlas, conocerme y juzgarme. Porque en eso, todos somos expertos. Por lo menos sé que millones de personas no leen mis posts.

Uno de mis mayores temores con contar esto es ofender a alguien, porque por más tonto que parezca la gente se ofende y toma personal cosas como estas. Lo he pensado y reflexionado y creo que la mejor forma de desapegarme un poco del “qué dirán” es que lo escriba y lo ponga público.

Yo no quiero tener más hijos. Podría, pero no quiero. Y así como información general para que no vayan a creer cosas que no son, Iván tampoco.

Eso es todo.

Súper tonto, ¿no?

Pues, ¡NO!. Aunque no lo crean, he encontrado tantas miradas y palabras ofensivas cuando digo esto, que por un tiempo agachaba la cabeza y casi casi me la cubría para que no me pegaran; así como cuando uno hace una trastada, bueno así. Por más free spirit que seamos, siempre nos importa un poco el “qué dirán”, sobre todo cuando viene de nuestra propia familia y amigos cercanos. Entonces, ahí es donde me encuentro con el problema. No digo que todo el mundo debe estar de acuerdo con mis decisiones de vida o con decisiones de la crianza de mi hija, pero sería chévere que no me hicieran sentir como un pupú.

Si yo fuese mamá de dos, la gente diría, bueno OK. Pero soy mamá de una y por alguna razón la gente piensa que le estoy haciendo un daño irreparable a mi hija por no darle hermanos, cuando genuinamente pienso que es todo lo contrario y no es sinónimo de una vida llena de traumas.

También he pensado en enumerar razones y escribir algo chistoso del tema, pero después me van a salir que no son razones suficientes. Así que solo les voy a contar que aunque amo a mi hija, la experiencia de la maternidad es demasiado intensa para mí. Cuando uno usa la palabra “demasiado”, significa que es un exceso de algo. Bueno, lo mío es excesivo.

Mi depresión post parto fue la experiencia más aterradora que he tenido en mi vida. Ojalá hubiesen sido los “baby blues” de los que hablan (no lo suficiente, a mi gusto). No, lo mío fue bastante demasiado. Gracias a mi equipo de apoyo, ya estoy bien. Pero tengo mis momentos, esto de la maternidad es difícil. No viene con manual como mis papás decían, y yo no les creía. Pero ahora si, ahora entiendo todo (por lo menos hasta ahora).

Para mi familia, tres es el número correcto. En la foto familiar nos vemos divinos; en verdad, siendo justos con los caninos, somos cinco.

Confío en que Iván y yo vamos a darle una buena vida a nuestra hija y que el día que pregunte por qué no tiene hermanos, yo pueda tener el suficiente discernimiento para escoger las palabras correctas y explicarle las razones. Solo te queríamos a ti, mi reina. Fuiste tan esperada. El corazón de papi y mami está tan lleno contigo (y con Apolo y con Diana). Queremos las mejores oportunidades para ti. Mami no es solo mami, mami quiere cambiar el mundo. Papi no es solo papi, papi quiere cambiar el mundo. 

…quién sabe? tal vez ella me diga que también quiere cambiar el mundo.

 

 

 

 

 

 

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1 thought on “El que más me ha costado”

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