Hospitalidad sin aliños

Usualmente, me inspiro en escribir sobre algún articulo que leo y me ha llevado a la reflexión o algún evento que me haya tocado profundamente. Hoy quiero escribir sobre un artículo que compartió uno de mis blogs favoritos, Motherhood and More. 

La autora dice que la hospitalidad en casa no se basa en tener una casa perfecta, con todos los cojines que hagan juego, con todo extra limpio y con una cocina grande para recibir a mucha gente. Tampoco con comidas que combinen y mucho menos con música ambiental u olores específicos. No es necesario tener varios “ambientes”, ni las bandejas más lindas para servir la comida. El artículo es este.

Mi ansiedad no me ha dejado verle el lado lindo a recibir visitas. Para todos los que me han visitado, yo planeo con semanas de anticipación; planeo comidas, planeo tours, planeo cuáles sábanas voy a poner en la cama y hasta planeo como se van a sentir cuando entren a mi casa. Así vive alguien con un trastorno de ansiedad. Esto no es cuento, es agotador y no sólo por la maratón de limpieza que se hacía en mi casa unos días antes…sino, emocionalmente. No disfrutaba a las visitas, no gozaba lo que uno debe gozar cuando la gente que te quiere ver viaja desde lejos para darte un abrazo.

Gracias a mis doctoras y a mis medicamentos puedo leer ese artículo sobre el “scruffy hospitality” y no me da picazón, ni me falta la respiración.

Scruffy se traduce como “desaliñado”, o sea sin aliño, sin decoración, sin tanto frú-frú. Quiero decir que los mejores lugares que yo he visitado, son exactamente así. Sin mucho frú-frú. Están llenos de gente que quiere pasar un rato contigo, echar cuentos, espacios que te quieren dar comodidad y que te quieren hacer sentir como en casa. En mi experiencia, a veces el lujo se hace incómodo.

Esas cabañas antiguas en la montaña, son mis favoritas. La casa de mi abuela con sus muebles viejos y su decoración pasada de moda, era uno de mis lugares preferidos. Usualmente la comida hecha con sobras, es la más rica. (Los medicamentos me están pegando duro.)

Todo esto ha sido liberador. Nadie esperaba que las sábanas estuviesen perfectas, solo yo. Nadie esperaba que la comida tuviese el wine pairing correcto, solo yo. Y lo único que me trae todo esto, es estrés, ansiedad, dolor de nuca y bruxismo en las noches. ¿Cómo nos hacemos esto?

Hoy estoy caminando más ligera. Mi casa es tu casa. Ven a visitar cuando quieras, en serio. No importa que acabe de llover y tengas los zapatos mojados. No te preocupes si ensucias algo en la cocina, eso se limpia. Espero que no te moleste que el fregador tenga trastes sin limpiar y que mi sala este llena de juguetes. Hoy estoy más ligera y más feliz.

 

 

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2 comentarios en “Hospitalidad sin aliños

  1. Wendy Dreyfus Vilanova dijo:

    Me vino como anillo al dedo…
    Tu como siempre….acertada….precisa , descriptiva y sobre todo felizzzzz….
    Te beso y gracias por estar en mi vida……
    Muy lejos….pero bien cerca…..
    Loveeeee

    Me gusta

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